Qué es el Ashtanga Mysore: la autopráctica guiada, explicada
Si has oído hablar de una «clase Mysore» o de la «autopráctica» dentro del yoga Ashtanga y no tienes muy claro en qué consiste, no eres la única persona que se lo pregunta: es una de las dudas más buscadas por quienes se acercan por primera vez a esta tradición. En este artículo te explicamos qué es el método Mysore, de dónde viene, cómo es realmente una clase y por qué tantos practicantes de Ashtanga, tarde o temprano, terminan enamorándose de este formato.
Un poco de contexto: ¿qué es el Ashtanga Vinyasa?
El Ashtanga Vinyasa es un estilo de yoga dinámico y estructurado, en el que cada postura se enlaza con la siguiente mediante la respiración y un movimiento concreto (el «vinyasa»). Se practica siguiendo una secuencia fija de posturas —la Primera Serie, la Segunda Serie, y así sucesivamente— que se va aprendiendo y ampliando con el tiempo, postura a postura.
Si quieres profundizar en qué lo diferencia de otros estilos como el Hatha Vinyasa o el Yoga Suave, puedes consultar nuestra página de tipos de yoga. Aquí nos vamos a centrar en algo más concreto: la forma en la que tradicionalmente se enseña y se practica el Ashtanga, conocida como «método Mysore».
¿Qué es el «método Mysore» y de dónde viene su nombre?
El nombre no es casualidad ni un término de marketing: Mysore es una ciudad del sur de la India donde el maestro Sri K. Pattabhi Jois —discípulo de Tirumalai Krishnamacharya, considerado el padre del yoga moderno— enseñó durante décadas el Ashtanga Vinyasa tal y como lo conocemos hoy. Su forma de enseñar, en la que cada alumno practica su propia secuencia de manera individual mientras el profesor circula por la sala ofreciendo ajustes y nuevas posturas, se extendió por todo el mundo con ese mismo nombre: «clase Mysore» o «método Mysore».
Casa del Yoga se inscribe en esa misma línea de transmisión: nuestras clases de Ashtanga Vinyasa parten de la tradición de T. Krishnamacharya, con un enfoque que integra asana, pranayama, meditación y filosofía, y no solo la ejecución física de las posturas.
Autopráctica guiada: así es realmente una clase Mysore
La palabra «autopráctica» suele generar una idea equivocada: mucha gente piensa que significa practicar sola, sin profesor, como si fuera un hueco libre en el horario. No es eso. En una clase Mysore cada alumno practica su secuencia de memoria, a su propio ritmo y con su propia respiración, mientras el profesor está presente en todo momento, observando, corrigiendo y ajustando de forma individual a cada persona.
Algunas características que distinguen a una clase Mysore de otros formatos de clase:
- Cada alumno entra y comienza su práctica dentro de una franja horaria amplia, no todos a la vez ni al mismo paso.
- No hay instrucciones en voz alta para todo el grupo: cada secuencia se ha ido aprendiendo previamente, postura a postura.
- El profesor ofrece ajustes manuales y verbales personalizados, adaptados al cuerpo y al momento de cada practicante.
- El ambiente suele ser silencioso y de concentración, más parecido a una sala de estudio que a una clase convencional.
- La secuencia se amplía de forma progresiva: solo se añade una postura nueva cuando el profesor considera que el alumno está preparado.
Es, en el fondo, una enseñanza uno a uno dentro de un espacio compartido: la disciplina y la estructura de una secuencia fija, combinadas con la atención individual de una clase particular.
Clase Mysore vs. clase «led» (dirigida): ¿en qué se diferencian?
Dentro del Ashtanga existen, principalmente, dos formatos de clase. Es útil conocer ambos para entender dónde encaja la autopráctica:
- Clase «led» o dirigida: el profesor guía en voz alta y al mismo ritmo a todo el grupo, contando las respiraciones (tradicionalmente en sánscrito) y marcando cuándo se pasa de una postura a la siguiente. Todos los alumnos practican la misma parte de la secuencia a la vez.
- Clase Mysore o autopráctica guiada: cada alumno avanza por su propia secuencia, a su ritmo, con atención y ajustes individuales del profesor.
Lo habitual, y lo recomendable, es combinar ambos formatos: la clase dirigida ayuda a aprender y memorizar bien el orden y la técnica de las posturas, mientras que la autopráctica permite profundizar, escuchar el propio cuerpo y avanzar al ritmo que a cada persona le corresponde.
Beneficios de practicar en formato Mysore
- Respetas tu propio ritmo: no vas más rápido ni más lento de lo que tu cuerpo y tu respiración piden ese día.
- Recibes atención realmente individual, con correcciones pensadas para ti y no para el grupo.
- Desarrollas autonomía y memoria corporal de la secuencia, algo que termina siendo muy valioso para la práctica a largo plazo.
- Cultivas una cualidad de atención y silencio interno distinta a la de una clase hablada de principio a fin.
- Te permite practicar de forma sostenida incluso en días con menos energía, simplemente ajustando la intensidad dentro de tu propia secuencia.
¿Es la autopráctica apta para principiantes?
Sí, y de hecho es la forma tradicional en la que se enseña el Ashtanga desde sus orígenes. Nadie empieza practicando toda la Primera Serie: el aprendizaje es gradual. En las primeras clases el profesor te enseña las posturas iniciales de la secuencia una a una, con tiempo para que las vayas incorporando bien, y solo cuando estás preparada o preparado se añade la siguiente. No se trata de llegar sabiéndote la secuencia, sino de ir construyéndola clase a clase, acompañado en todo momento.
Si vienes de practicar otros estilos de yoga, o si nunca has practicado, lo más sencillo es combinar alguna clase dirigida de introducción con sesiones de autopráctica desde el principio, para ir familiarizándote con ambos formatos. Si es tu primer contacto con el yoga en general, también puede interesarte nuestra guía sobre qué esperar en tu primera clase de yoga en Oviedo.
Preguntas frecuentes sobre el Ashtanga Mysore
- ¿Tengo que saberme la secuencia antes de apuntarme a una clase Mysore? No. La secuencia se va enseñando progresivamente dentro de la propia clase, postura a postura, hasta que la memorizas de forma natural con la repetición.
- ¿Puedo llegar a la hora que quiera dentro del horario de autopráctica? Sí, esa es precisamente una de las ventajas del formato Mysore: existe una franja horaria amplia y cada alumno comienza su práctica cuando llega, dentro de ese margen.
- ¿Es una clase silenciosa todo el tiempo? En líneas generales sí, el ambiente es de concentración, aunque el profesor habla contigo de forma puntual para dar indicaciones o ajustes concretos.
- ¿Es más exigente que una clase dirigida? No es necesariamente más exigente, es distinta: exige más autonomía y atención interna, pero la intensidad de tu práctica la vas regulando tú, con la guía del profesor.
- ¿Puedo practicar Mysore si tengo una lesión o una limitación física? Sí, de hecho es uno de los formatos donde mejor se puede adaptar la práctica, precisamente porque el profesor trabaja contigo de forma individual y puede modificar o sustituir posturas según tu caso.
¿Quieres probarlo?
Si después de leer esto tienes curiosidad por sentir en tu propio cuerpo qué es esto de la autopráctica guiada, lo mejor es que nos cuentes un poco sobre ti y tu experiencia previa con el yoga. Responde a nuestro breve cuestionario “¿Cuál es tu clase?” y te ayudamos a encontrar la clase de Casa del Yoga que mejor se adapta a tu momento actual. También puedes consultar directamente el horario completo de clases y las tarifas, o, si lo que buscas es algo más largo e inmersivo, echar un vistazo a nuestro retiro de yoga en Asturias.
